Recuperar del ordenador los correos electrónicos de un ex compañero de trabajo a sus espaldas y difundir su vida privada sin que se entere es un delito castigado con penas de prisión. Una juez de Barcelona ha impuesto dos años y dos meses de cárcel a un hombre por hacer precisamente esto, definido en el Código Penal como revelación de secretos.
A mediados del año 2006, el gerente y administrador de una empresa dejó su trabajo y borró de su ordenador todos sus correos personales. Sin embargo, su hermano, su cuñada, su ex esposa y la destinataria de algunos de los mensajes recibieron una amplia recopilación de sus e-mails, algunos de los cuales se referían a su vida sexual, cosa que acabó en una denuncia en el juzgado, en una investigación y en un juicio, sentándose en el banquillo de los acusados un ex compañero del hombre cuya intimidad fue difundida a los cuatro vientos.
Entonces, en el escrito de acusación de Fiscalía se podía leer que el imputado accedió al contenido del correo electrónico y por lo menos distribuyó 480 e-mails, en los que "se incluían frases de alto contenido sentimental". Incluso le llegaron al alcalde del ayuntamiento asturiano donde trabajaba la destinataria de los mensajes.

